Diez años después, así cambió la Fórmula 1 bajo Liberty Media

El 7 de septiembre de 2016 se anunció la venta de la categoría. La operación se completó en enero de 2017 y cambió para siempre la manera de contar, mirar y vivir un Gran Premio.

Se cumplan diez años de la noticia que cerró la era Bernie Ecclestone en la Fórmula 1. El 7 de septiembre de 2016, Liberty Media anunció que compraría la categoría. El acuerdo hablaba de 4.400 millones de dólares de valor accionario y de una operación valuada en 8.000 millones si se incluían las deudas. Al principio pareció una noticia para las páginas económicas. Con el tiempo se entendió que era algo más: el comienzo de una pelea por la atención de un público que ya no esperaba todo frente al televisor.

EL ANUNCIO QUE TERMINÓ CON UNA ERA

En el lenguaje de boxes, Ecclestone le vendió la Fórmula 1 a Liberty Media. La frase sirve para resumir un cambio de época, pero la historia fue un poco más compleja.

Liberty Media

Ecclestone era el CEO, el negociador y la cara visible de la categoría, pero no su propietario individual. Los vendedores fueron los accionistas de Delta Topco, la sociedad matriz de Formula One Managment, en un consorcio encabezado por CVC Capital Partners. Liberty compró esa sociedad.

El 7 de septiembre de 2016 adquirió primero el 18,7% por 746 millones de dólares y anunció que avanzaría hacia el 100% cuando se cumplieran las condiciones del acuerdo.

El traspaso se completó el 23 de enero de 2017. Ese día, Formula 1 confirmó que Chase Carey asumía como CEO y presidente, mientras Ecclestone pasaba a ser chairman emeritus. El británico no desapareció de un día para otro, pero dejó de tomar las decisiones cotidianas después de casi cuatro décadas al frente de la categoría.

LA F.1 QUE RECIBIÓ LIBERTY

La Fórmula 1 no estaba en ruinas. En 2016 registró 1.800 millones de dólares de ingresos y tenía unos 390 millones de espectadores únicos en televisión en vivo, con un promedio de 85 millones por carrera, según la documentación presentada ante la SEC.

Bernie Ecclestone
Foto: GEPA pictures / Red Bull Content Pool .

El problema estaba en otro lado. La televisión seguía siendo el centro de todo, pero el público tenía pocas formas de acercarse a la categoría cuando no había autos girando. Las redes eran un escaparate secundario y el contenido detrás de escena prácticamente no formaba parte de la experiencia.

Los propios números de 2016 mostraban esa contradicción. La F.1 disponía de más de 55.000 horas de archivo, pero el contenido digital público había tenido unas 270 millones de visualizaciones. Las redes habían recibido más de 3.500 millones de impresiones, aunque todavía no existía una conversación permanente alrededor del campeonato.

La categoría era enorme, pero para entrar había que conocerla de antemano. Había que saber quién era quién, entender las reglas y esperar al fin de semana. Liberty vio una puerta que estaba abierta apenas unos centímetros.

LA CATEGORÍA EMPEZÓ A HABLAR TODOS LOS DÍAS

Franco Colapinto Alpine canada 2025
Foto: Prensa Pirelli/Mark Thompson/Getty Images.

El cambio se notó muy rápido. En 2017, las plataformas oficiales de la F.1 llegaron a 11,9 millones de seguidores, un crecimiento de hasta 54,9% frente al año anterior. Los minutos de video vistos en Facebook aumentaron más de 1.600%, Instagram creció 93% hasta 3,8 millones de seguidores y el sitio web y la aplicación superaron los 124 millones de usuarios únicos. Formula 1 publicó entonces que había sido la liga deportiva con mayor crecimiento en redes.

La F.1 empezó a mostrar radios, cámaras a bordo, estadísticas, videos cortos y escenas que antes quedaban puertas adentro. Los pilotos dejaron de aparecer solamente con el casco puesto. También empezaron a hablar, bromear, enojarse y mostrar sus personalidades.

La televisión siguió siendo importante, pero dejó de ser el único lugar donde ocurría la Fórmula 1. La categoría comenzó a acompañar al aficionado durante toda la semana.

F1 TV: LA CATEGORÍA CREÓ SU PROPIA PANTALLA

La apertura no quedó en las redes. En 2018, la Fórmula 1 lanzó F1 TV, una plataforma de streaming propia pensada para que el espectador eligiera cómo seguir un Gran Premio. La propuesta incluía sesiones en vivo y bajo demanda, cámaras a bordo, radios de los equipos, tiempos y el archivo histórico de la categoría, según el anuncio oficial de su lanzamiento.

F1 TV

La diferencia no era solo tecnológica. La F.1 podía distribuir parte de su contenido de manera directa, sin dejar toda la experiencia en manos de la señal que transmitía cada carrera. El fan podía volver a una carrera, seguir una cámara específica, escuchar una radio o mirar una sesión cuando quisiera. La categoría dejó de ser un evento para convertirse en una biblioteca que se actualiza cada fin de semana.

El negocio también lo registró: Liberty informó que el crecimiento de los ingresos por derechos de medios incluyó el aumento sostenido de las suscripciones a F1 TV, una señal de que la plataforma había dejado de ser un accesorio para convertirse en una pieza del modelo.

NETFLIX ABRIÓ UNA PUERTA QUE YA ESTABA ENTREABIERTA

Drive to Survive

El gran salto cultural llegó en 2019, cuando Netflix estrenó Formula 1: Drive to Survive. La serie ofreció un acceso inédito a equipos, pilotos y responsables deportivos. El anuncio oficial de F.1 y Netflix confirmó su lanzamiento para el 8 de marzo de aquel año.

La serie no cambió un auto ni mejoró un adelantamiento. Cambió la forma de entrar al campeonato. Alguien podía llegar por una pelea entre jefes de equipo, quedarse por la historia de un piloto y recién después interesarse por los neumáticos, la estrategia o la aerodinámica.

Por eso Drive to Survive fue un acelerador, no el origen de todo. Sin la apertura digital previa, sin una F.1 dispuesta a compartir imágenes y sin pilotos convertidos en protagonistas, Netflix no habría tenido el mismo material para construir su relato.

La serie también generó críticas. Algunos aficionados entendieron que exageraba rivalidades o acomodaba los hechos para fabricar drama. Puede discutirse cada capítulo, pero hay algo que no se puede negar: la F.1 descubrió que la forma de contar una historia podía ser tan importante como la historia misma.

DE CARRERA A FIN DE SEMANA COMPLETO

qué pasó con mclaren en las vegas
Foto: Prensa Pirelli/Glenn Dunbar/LAT Images.

La transformación también llegó a los circuitos. La categoría pasó de los 21 eventos de 2016 a un calendario de 24 carreras. Miami se incorporó en 2022 y Las Vegas regresó en 2023 con una carrera nocturna sobre el Strip.

Las Vegas resume el nuevo modelo. La Fórmula 1 no se limitó a llevar sus autos: participó en la promoción, vendió entradas y hospitalidad, sumó patrocinadores y construyó un espectáculo alrededor de la competencia. En 2025, el Gran Premio se agotó, recibió más de 300.000 espectadores y generó 1.800 millones de impresiones en redes, según los resultados publicados por Liberty Media.

La carrera siguió siendo el centro, pero dejó de ser el único acto. Ahora hay conciertos, contenidos, experiencias, presentaciones de pilotos, lanzamientos, hospitalidad y todo tipo de actividades antes y después de la bandera a cuadros.

LOS NÚMEROS DEL CAMBIO

Lewis Hamilton Silverstone 2026
Foto: Scuderia Ferrari/Florent Gooden/DPPI.

La F.1 registró 3.411 millones de dólares de ingresos en 2024 y 3.873 millones en 2025. En 2024 llevó 6,5 millones de personas a sus circuitos; en 2025 alcanzó 6,75 millones. Las redes pasaron de 97 millones de seguidores en 2024 a 114,5 millones en 2025, de acuerdo con los balances de Liberty y sus resultados de 2025.

La revisión oficial de 2025 informó además una base global de 827 millones de aficionados: 43% tenía menos de 35 años y 42% eran mujeres. Formula 1 también reportó que 19 de los 24 eventos fueron sold out.

Hay que leer esos datos con cuidado. Los 390 millones de 2016 eran espectadores únicos de televisión en vivo; los 1.600 millones informados para 2024 son audiencia acumulada; los 827 millones de 2025 son una estimación de aficionados. No son cifras perfectamente comparables. Pero juntas muestran la dimensión del cambio: más gente en los circuitos, más presencia digital y una categoría que dejó de hablarle solamente al público tradicional.

NO TODO FUE MÉRITO DE LIBERTY

El caso de Felipe Massa podría repercutir en el resultado del Mundial de 2021
Foto: Mark Thompson/Getty Images.

Sería demasiado fácil explicar todo el crecimiento con una sola palabra. La Fórmula 1 tuvo la pelea entre Lewis Hamilton y Max Verstappen, una temporada 2021 inolvidable, nuevas regulaciones, pilotos con personalidad y un mercado audiovisual que ya se estaba mudando al streaming.

La pandemia aceleró algunos hábitos, Estados Unidos se convirtió en un mercado central y Drive to Survive necesitó rivalidades reales para funcionar. Liberty no inventó la velocidad, la tensión ni el riesgo que hacen valiosa a la F.1.

Lo que hizo fue construir una forma mucho más eficaz de mostrar todo eso. La historia ya existía. Lo que cambió fue la cantidad de lugares en los que podía ser contada.

LO QUE GANÓ Y LO QUE PUSO EN DISCUSIÓN

Alpine
Foto: BWT Alpine Formula One Team // TWJB Photography.

La apertura también trajo críticas. Las entradas y la hospitalidad se encarecieron en varios mercados, el calendario se volvió más exigente y algunos aficionados sienten que la categoría se acerca demasiado al espectáculo de celebridades.

La sobreexposición puede generar cansancio. Y cuando Netflix acomoda la realidad para lograr más tensión, aparece una pregunta incómoda: ¿la F.1 está contando mejor lo que es o está empezando a convertirse en otra cosa?

El debate no tiene una respuesta sencilla. La Fórmula 1 sigue siendo un campeonato deportivo, pero ahora también es una serie, una red social, una experiencia turística y un espectáculo global. Liberty entendió que esas dimensiones no iban a competir entre sí: iban a convivir.

LA CARRERA SIGUE SIENDO EL CENTRO

Ecclestone dejó una estructura formidable de contratos, promotores, televisión y derechos comerciales. Sin esa base, Liberty no habría tenido nada que transformar. La diferencia es que el británico construyó un negocio alrededor del control y la exclusividad, mientras que el nuevo propietario abrió puertas y puso a la categoría a hablar todos los días.

La Fórmula 1 no dejó de vender carreras. Empezó a vender también todo lo que ocurre antes, después y alrededor de ellas.

Diez años después, esa es la verdadera dimensión de la operación. Liberty no cambió primero el auto ni la pista. Cambió la relación entre la F.1 y su público. La carrera sigue decidiendo quién gana, pero la historia ahora empieza mucho antes de la largada y continúa bastante después de la bandera a cuadros.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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